Estoy
leyendo un artículo de Horacio Verbitsky -en Página 12- del día jueves 29 de
noviembre, que hace algunos comentarios acerca de las llamadas “Reflexiones de
los obispos al acercarse la Navidad”, según el periodista, a los obispos se les
ocurrieron estas curiosas reflexiones el día 8 de noviembre, o quizá y mejor dicho, se les ocurrió curiosamente reflexionar justo el 8N. ¡Qué día Señor qué
día para que a uno se le ocurran cosas!
Claarooo, es harto difícil, por no decir imposible, que a cualquier mortal que habite el suelo argentino no le viniesen a la
mente cuestiones que tuvieran que ver con las vacuas -salvo honrosas excepciones- demandas caceroleras, tanto fuese a favor o en contra de ellas. Por lo que
puedo asegurar - y ya que puedo lo aseguro, lo asevero y lo afirmo queridísimos
lectores - que las reflexiones de los obispos al acercarse la Navidad han sido
escritas desde el 8N. ¡Denuncio al nuncio! ¡Lo denuncio por ochoenista! ¡Y no renuncio a la denuncia al nuncio aunque enuncien con unción! Creo que quedó claro.
No estoy en contra - en ningún modo - de la politización
de ninguna mirada, por el contrario creo firmemente que la politización
humaniza, por lo tanto, que se le politicen las anteojeras, las ojeras, los ojos y el ojito - a los obispos - los
hace más humanos y en consecuencia los acerca al cielo, ¡pero mirá que hay
lugares y momentos desde los que politizarse y vienen a elegir justo ese!
Fin de la primera entrega del Dr. Poronghetti, que sale al paso del adversario que tiene la pelota y aún del que no la tiene, pero la desea: ¡con los tapones de punta!
Vamos a completar queridísimos lectores este ejercicio reflexivo con una entrega más, aunque desde ya vayan sabiendo que... Poronghetti no es ningún entregador.
Próximamente vamos a hipotetizar sobre si los obispos son ochoenistas, o en realidad el ochoenismo es obispista. Yo... me juego a lo segundo, y se me hace que no le erro, pero el que se juega: a veces se pierde.
Un abrazo bien Poronghettista y nos encontramos adonde ya saben.
Dr. Poronghetti
Habiendo pasado unas horas desde la despedida de aquí arribita nomás, me dispongo a retomar el concienzudo análisis en el que me encontraba enfrascado ayer noche. Verbitsky dice que las "reflexiones" parecen nacidas más que del deseo de celebrar la Navidad, de la cercanía del vencimiento de la medida cautelar que suspendió la aplicación de la Ley de Medios Audiovisuales, yo en cambio creo que el marco reflexivo es más amplio, más ochoenista que antisietedeista, que aunque parecieran ser la misma cosa a primera vista -dado que en una encuesta de opciones cerradas la mayoría de los caceroleros marcarían con una cruz ambas opciones- no lo son, pues el antisietedeísmo es apenas una cuotaparte del ochoenismo.
Otra cuestión relevante es que si bien las "reflexiones" aparecerían como: "de los obispos" no todos los apacentadores reflexionaron, sino que lo hicieron sólo algunos. Será que la mayoría no quieren hacerlo o no pueden, no acostumbran o no los dejan, claro que si se tratase de esto último: que no los dejaran, no estaríamos ante un hecho extraño, sino ante una costumbre inveterada, propia de instituciones cristalizadas en dogmas. ¿Me querés decir cómo se hace para ser simultáneamente dogmático y democrático?
Ya en 1828 un grupo episcopalito y unitario proclamó -entre amigos- a Lavalle como gobernador de la Provincia de Buenos Aires en el atrio de una iglesia, pagaron la traición a Dorrego y ordenaron su asesinato ¡que gente democrática che!... la episcopalista. Sin embargo señalan - los pastorcillos - que, "a casi treinta años de la
democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en
bandos irreconciliables. Se extiende el temor a que se acentúen estas
divisiones". Aseveraciones como estas me habilitan a decir -sin hesitación alguna- que debieran llevar el alias "cara de piedra" entre el monseñor o el cardenal, el nombre y el apellido los señores obispos, miren ustedes como queda: 'nos visita hoy el arzobispo monseñor José María 'cara de piedra' Arancedo', sí así con voz de presentador de boxeadores en el ring. Siempre fueron contendientes, la unidad que reclaman refiere exclusivamente a la aniquilación del otro, claro que... "cristianamente", arrojándolo al otro dormido desde un avión a las aguas del río, para que no sufra tanto, callando su existencia, invisibilizándolo. ¡Claarooo! así es re-fácil la unidad pastorcillos.
Eso se llama en buen lenguaje científico social: unificación reductiva, operación simbólica violenta si las hay.
Luego se les ocurre hablar de la libertad de expresión, y aquí sí se sitúan abiertamente en el sietedeísmo, tienen miedo de "que se inhiba la libre expresión", tranquis muchachos, que mientras ustedes no legislen, ese peligro se aleja y se aleja, y si no legislan tampoco sus amigos, se hace inexistente.
Respecto de "la participación de todos en la vida cívica" por la cual también temen, les debo recordar que hasta los ciudadanos de 16 años están ahora habilitados a votar, fueron ustedes y sus amigos los que siempre bregaron por la calificación como requisito para participar de la vida cívica, así que nuevamente, mientras ustedes no intervengan para impedirlo, tranquis muchachos, que la participación lejos de coartarse, se amplía y se amplía.
Quieren educación y trabajo - dicen - y cuestionan los instrumentos que posibilitan el acceso a la educación y al trabajo, no les gusta la asignación universal por hijo.
A esta altura me permito afirmar que el ochoenismo es obispista y no al revés, y que cuando el obispismo declara desde el 8N, sólo se reproduce a sí mismo. Los golpes de estado en la Argentina del siglo XX fueron cívico-militares-religiosos. Ellos -los episcopalitos- son una de las principales matriceras ideológicas ochoenistas.
Y por último, si quieren ser parte de una nación que vive en un sistema republicano, representativo y federal, emigren a la Argentina. ¿En qué país viven pastorcillos?
Dr. Poronghetti


